lunes, 26 de abril de 2010

Adán Buenosayres

(...)

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros diferentes: uno, color del cielo, crines abrojadas de estrellas y fincos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes que lo vieron nacer: el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrigón, orejudo, vencido de manos, jeta caída y rodador, tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta la verija. Y Adán, ¡pobre carrero!, tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta: cuando triunfaba el potro maldito arrastrando en su caída todo el atelaje del alma, junto al carro humillado el animal de cielo parecía dormirse, pero cuando vencía el potro celeste, sus remos braceaban una luz maravillosa y sus narices parecían ventear el olor de los alfalfares divinos: entonces el carro volaba, y también ascendía el caballo de tierra como un peso muesrto. Se remontaba el animal celeste, hasta que sentía enrarecido el aire, flaqueaba de tendones y se dormía borracho de alturas; entonces despertaba el animal terrestre y hallando a su parejero dormido se dejaba caer a fondo, con su hambre voraz de materias impuras; cuando a su vez el animal de tierra se dormía en su hartazgo, el animal de cielo despertaba, dueño del carro ahora. Así, entre uno y otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al fin de cada viaje Adán enjuagaba en su frente un agrio sudor de carrero.

(...)

Extracto de "Adán Buenosayres" de Leopoldo Marechal (escritor argentino 1900 - 1970)

sábado, 17 de abril de 2010

En el letargo de los pensados

Remo nació muerto. Muere día a día en la inacción de este letargo que lo ata a su irrealidad.
Sin embargo recuerda haber vivido, recuerda haber pensado.
No hace tanto tiempo, apenas una eternidad.
Hoy es pensado por otros, por quienes ayer lo consideraron un enfermo y hoy le escriben objetivamente su destino.
Ya no queda espacio para la subjetividad de la razón. Pero en Remo el ardor de la esperanza burla sus más hondos recuerdos. Tal vez, algún día, su locura lo salve.

La Condena de Caín

domingo, 4 de abril de 2010

Campanadas por él

1967
Higueras

¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras? Creía que hay que defenderse de las trampas de la codicia, sin bajar jamás la guardia. Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca.
Vivir es darse, creía: y se dio.

Extracto de "Memoria del fuego" de Eduardo Galeano (periodista y escritor Uruguayo nacido en 1940)

jueves, 25 de marzo de 2010

Jueves 15 de Abril - Presentación oficial de "En el letargo de los pensados"


LA CONDENA DE CAÍN


Jueves 15/4 20hrs en The Roxy Live.


Entradas anticipadas en Locuras (Once, Flores, Belgrano) y Ticketek.


viernes, 12 de marzo de 2010

un-casi-mundo-de-derecha

(...) Es que no percibimos las cosas a partir de una conciencia absoluta capaz de fijar sobre ellas las significaciones dictadas por nuestros deseos individuales. Percibimos un mundo donde cada objeto no es el correlato puntual de cada voluntad individual sino el punto de entrecruzamiento en que mi perspectiva se mezcla a la del otro: y en la medida que aquello que este lazo intersubjetivo pone en las cosas se halla a cada momento aprisionado por el peso de la tradición y por la ideología conservadora que emana de las estructuras actuales de la sociedad, no sería demasiado insensato afirmar que percibir es percibir un-casi-mundo-de-derecha. (...)

Extraído de "Sexo y traición en Roberto Arlt" (Buenos Aires, 1965)
Oscar Masotta (Intelectual Argentino 1930-1979)

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Hace cuánto nos olvidamos de nosotros?

¿Hace cuánto nos olvidamos de nosotros? ¿Hace cuánto la cultura se olvidó del hombre? ¿Hace cuánto el arte se tornó tan inhumano?
Un hombre se hace número en una oficina, se hace nada en el discurso infinito de la inacción, se pierde como se pierde el valor de la ideología cuando es tan vulgarizada en el moderno mundo del no-concepto.
Pero el hombre jamás puede perecer en el arte. El arte es hecho por y para hombres. No sólo eso, el arte siempre habla del hombre. Hasta en su más grande omisión. Incluso en sus más vastos intentos por olvidarlo, siempre hablará del hombre.
Ante esta evidencia tan grande, cabe preguntarnos, ¿hace cuánto nos hacemos los boludos? ¿Hace cuánto nos parece natural la deshumanización total de la obra artística?
¿Cuándo fue que se volvió destacable una obra que tiene como objetivo el número, la nada, cuando al pensarlo nos parece tan inconcebible?Es por esto que cada encuentro humano debe ser fundamentalmente humano. Y esto forma parte de nosotros, de la cultura, del arte, del rock. Del día de hoy, en el que todos nosotros nos encontramos aquí atraídos por una misma fuerza. Fuerza ampliamente superior al techo que nos buscan imponer como inalcanzable.

La Condena de Caín

lunes, 22 de febrero de 2010

La Condena de Caín en Asbury


Este Sábado 27/02 nos estaremos presentando en el contexto de los festivales solidarios que se vienen realizando en el Asbury del barrio de Flores.
El encuentro está citado a las 19 horas y la dirección es Rivadavia 7525.
Les recordamos a todos los que quieran acercarse que deberán concurrir con un alimento no perecedero para contribuir al esfuerzo que se está realizando en cada uno de estos shows.
Como agregado al valor propio que tiene el alimento en sí y su contribución, estaremos compartiendo escenario con bandas igualmente interesadas en la misma movida solidaria por lo cual participaremos de una reunión de gente unida por una misma y buena razón, lo cual en estos días ya es un gran motivo de orgullo y alegría.
Los esperamos a todos, La Condena de Caín.